La historia de Carbide Industries comenzó en 1892, cuando J. T. Morehead, T. L. Wilson y J. C. King se propusieron refinar el aluminio, un metal que en aquella época era más valioso que el oro. Mediante un nuevo proceso que consistía en calentar mineral, cal y coque en el horno de arco eléctrico (EAF) de reciente desarrollo, se propusieron revolucionar la producción de aluminio.
Aunque su proceso no logró refinar el aluminio, dio lugar a un descubrimiento revolucionario: los materiales desechados se convirtieron en la base de una industria completamente nueva, dedicada a la producción de uno de los productos químicos más importantes del siglo XX: el carburo de calcio.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el caucho tenía una gran demanda. Para satisfacer esta necesidad crucial, el Gobierno de los Estados Unidos, el mundo académico y los laboratorios industriales unieron sus fuerzas para desarrollar un caucho sintético que cubriera la demanda. Uno de los ingredientes clave de este proyecto, el butadieno, se obtenía a partir del gas acetileno generado a partir del carburo de calcio. La planta utilizada durante la Segunda Guerra Mundial para generar gas acetileno se convertiría más tarde en Carbide Industries, continuando así con un legado de innovación y progreso industrial.